Dialéctica cubana: De la producción económica a la Historia y la cultura (Primera parte)

Desde el título Fernando Ortiz establecen varios de los elementos del texto que nos darán una pauta de lectura o de focalización. El contrapunteo es un género musical popular que establece una contienda dialógica (un duelo) entre los cantadores que improvisan sobre asuntos de la región (políticos, económicos y personales). El duelo o diálogo entre el tabaco y el azúcar “podrían servir de buena enseñanza popular en escuelas y canturrias, porque en el estudio de los fenómenos económicos y sus repercusiones sociales, pocas lecciones han de ser más elocuentes que las ofrecidas en nuestra tierra” por dicho diálogo.

Ortiz comienza con un cambio de antítesis social de lo religiosos-moral  a una historia que nace de los sistemas de producción económicos en Cuba, el “moreno tabaco y la blanconaza azúcar”. Encontramos desde el inicio una serie de dicotomías que se desprenden de dos productos y medios de producción que se proyectan a nivel socioeconómico y cultural. División racial y de género (en principio), y a la vez dichas antítesis o dicotomías se nos presentan en un contexto dialógico del que se nutren varias manifestaciones culturales cubanas. El contrapunteo es el lugar de encuentro entre los elementos aparentemente más dispares.

Al comenzar el rastreo del uso de dichos productos desde el evento (dialógico) entre Europa y América, se establecen varios elementos en los que es necesario detenernos. Al hablar de la Conquista corremos el riesgo de otorgarle una unidad constante y definida a dicho proceso dialógico. En otras palabras NO existe la Conquista como proyecto único, sino una serie de discursos que cambian y se adaptan a la región y al personaje involucrado. Es así que no podemos generalizar los procesos llevados a cabo en el Caribe con el de otros lugares. Y a su vez cada “conquistador” solía seguir ciertas líneas discursivas de acuerdo a su proyecto. Cuando Ortiz habla de que los “invasores eran impresionados fuertemente por dos yerbas gigantes” estamos frente al sub-discurso de Colón que tiene repercusiones a nivel cultural hasta la fecha. El objetivo primordial (en dicho discurso) era encontrar oro (que es valioso por sí mismo), y ante la ausencia de éste se crea un sub-discurso en el que los productos autóctonos sustituyen o justifican la empresa de conquista, lo cual tiene dos implicaciones. Primero se debe abandonar el proyecto de “rapiña” (encontrar oro, explotarlo y mandarlo a Europa). Proyecto donde el europeo no pretende vivir en tierras americanas permanentemente, sino volver con el “botín del conquistador”. Y segundo, un proyecto que exige el arraigo a las tierras americanas-caribeñas, pues gira en torno a la explotación y comercialización de los productos autóctonos en Europa (sin embargo, el tabaco y el azúcar son valiosos en la medida de relación del intercambio, lo que genera una determinación económica perpetua, pues ninguno de dichos productos tiene un valor intrínsico como el oro o la estabilidad de autosuficiencia que genera por ejemplo el maíz, sino ante productos que valen en  relación con el Otro…). Así encontramos definidos estos productos desde la ‘codicia’ y la ‘tentación’. De esta forma Cuba “nace” a la sombra de este sistema de comercialización, lo que implica que su discurso cultural-identitario girará o dependerá en gran medida de dichos procesos económicos, por lo tanto el tabaco y el azúcar representan los “personajes más importantes de la historia de Cuba”. Y precisamente de la naturaleza antitética (en apariencia*) de dichos productos es que la cultura cubana también obedece a la historia de la producción del tabaco y el azúcar, lo cual introduce cuestiones étnicas, sociopolíticas e internacionales. Entonces los procesos culturales cubanos están íntimamente relacionados con los procesos económicos y de producción; un paralelismo entre vicisitudes históricas y fenómenos económicos.

La naturaleza antitética de dichos productos es la antítesis cultural cubana: resistencia-fragilidad, tallo-hojas, luz-sombra, la lluvia del cielo-el calor de la tierra, agua-humo, “blanca la una, moreno el otro”, dulce-amargo; cuidado-abandono, faena continua-labor intermitente, intensidad-extensión, trabajo de pocos-faena de muchos, inmigración de blancos-trata de negros, libertad-esclavitud, hombres-máquinas, veguerío-latifundio, ciudad-campo, soberanía y coloniaje. El tabaco y el azúcar son productos que de forma natural se alimentan de la privilegiada geografía cubana, autosuficientes y regenerativas. El tabaco conlleva un proceso de producción artesanal, puro, “natural”, reafirmación de la masculinidad, jerarquía de clase, multisensorialidad, pensamiento. El tabaco es un placer no una necesidad, tóxico o medicinal según su uso. Así mismo, Ortiz hace un recorrido por la historia de la recepción del tabaco en Europa (principalmente), exponiendo un proceso de mitificación (enviciamiento placentero individual, la criminalidad explícita al ser utilizado como veneno, la mortandad cancerígena y la posible fuente estimuladora de la vida y la reproducción molecular). El tabaco remonta a orígenes míticos de sacralidad, de transgresión y de iniciación; así como a conquista, navegación y ostentación; fraternidad y bienvenida entre ‘indios’, ‘blancos’ y ‘negros’. El tabaco es ‘hombruno’ mas las mujeres también le utilizan desde la rusticidad americana, libertinaje europeo e incluso aristocracia. En la ‘actualidad’ la mujer fuma un “embrión de masculinidad” o una versión eufemística del puro, acción tiene connotaciones políticas…

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2 Responses to Dialéctica cubana: De la producción económica a la Historia y la cultura (Primera parte)

  1. doaa25 says:

    Hola Rene. Me gusta mucho tu comentario. Tengo una preguntita: si el tabaco y el azucar son los dos elementos que representan la historia cubana, cuales seran los dos elementos que representaran la historia mexicana en tu opinion?
    Puedes aclarar mas esta frase porque no la entiendo:”En la ‘actualidad’ la mujer fuma un “embrión de masculinidad” o una versión eufemística del puro, acción tiene connotaciones políticas”. A que te refieres con las connataciones politicas?
    Pues, nada,eso es todo.
    Un abrazote!

    • rebautista says:

      Hola, gracias por escribir. Pues creo que en el caso de México la pregunta se dividiría entre varios productos y épocas históricas que parecen ‘marcar’ el problema de la identidad o la cultura. Primero creo que sería el oro. El oro como proyecto de conquista y como ficción europea. Este material fue sin duda el motor que movió el encuentro de Europa Imperial, (pues también tendemos a generalizar y simplificar una ficción llamada Europa) y América Latina. Sin embargo, estaríamos muy lejos de lo que en “Contrapunteo” se establece (una relación entre productos y medios de producción Historia). Por el otro lado, creo que lo que más marca la cultura mexicana y por extensión la Identidad son dos momentos históricos: La Conquista y la Revolución (incluso por encima de la Independencia). La Conquista por el simple motivo deque hasta la fecha seguimos con ficciones históricas de ciertos cronistas de aquella época y que desafortunadamente han quedado de forma muy arraigada en México. La revolución fue una gran devastación social y económica para México: la MITAD de la población murió y realmente este hecho marca nuestra política tan corrupta y nuestra economía tan inestable, pero creo que lo peor es que deja un sentimiento de derrota, de pasividad, de inercia y conformismo como signo de “mexicanidad”. ¿Tú cómo vez las cosas? ¿Encuentras paralelismos entre Cuba, México y Egipto?
      A lo del eufemismo y el puro me refiero a que se está leyendo el fumar como una especie de rebelión político-social por parte de la mujer, una especie de liberación mediante la trasgresión de lo establecido. El hombre fuma un puro que es “natural” y masculino, pero la mujer (según Ortiz) fuma un cigarrillo que es una copia diminutiva del puro, como si la mujer imitara la masculinidad. Es decir, ¿por qué la liberación de la mujer tiene que ser en términos masculinos? ¿Por qué no se puede liberar desde lo femenino? Incluso ¿acaso eso de masculino y femenino? ¿No son discursos manipulativos que históricamente han obedecido a cuestiones político-religiosas?

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